Un mes después, en enero, llegó otro anuncio: la plataforma regresaba. OMNi había adquirido el servicio. La pregunta inevitable era cómo se sentía comprar otra vez.
Mi relación con Jüsto no es esporádica. Antes del cierre, era una compradora frecuente y formaba parte de Club Jüsto, una categoría que se conserva únicamente si se realiza al menos una compra mensual, y en la práctica mi consumo era mayor. De acuerdo con mi historial de pedidos, compraba en promedio dos veces al mes, lo que convirtió a la plataforma en parte de mi rutina de abasto.
Volver a Jüsto, una compra después
Regresé a la tienda en línea este 10 de febrero de 2026. Al entrar a mi cuenta, lo primero que vi fue que ahí seguía ese carrito armado el 14 de diciembre de 2025, como una cápsula del tiempo digital. No estaba completo, faltaban los sopes congelados marca Jüsto que aparecieron como agotados.
Agregué un par de productos más, como carne, limones, jitomates, ajo en polvo, cebolla, endulzante, entre otros. No encontré aumentos de precios en los productos que compro de forma regular. La cartera de 30 huevos San Juan, por ejemplo, costaba lo mismo que antes: 94.40 pesos, y así ocurrió con el resto de la lista. También encontré productos de Costco —en mi caso, wontons congelados— que continúan ofreciéndose dentro de la app.
El envío y la cuota de servicio tampoco variaron, pagué 59.90 pesos por la primera y 39 pesos por la segunda, las mismas tarifas que en mi último pedido concretado en la app antes del cierre, el 5 de diciembre de 2025.




