Novillo agrega que “las áreas más críticas (energía, operación, mantenimiento y diseño de infraestructura) requieren programas académicos y técnicos más alineados a las exigencias de la industria”.
Además de la academia, las empresas también deben poner su parte
A pesar de reconocer la importancia de prácticas profesionales y programas de entrenamiento, solo 10% de las empresas participa activamente en estas iniciativas, mientras 45% lo hace de manera limitada.
“La falta de entendimiento sobre la relevancia estratégica de esta industria (…) sigue limitando la capacidad de atraer profesionistas con alto potencial técnico”, señala Novillo, y agrega que los centros de datos sostienen servicios bancarios, telecomunicaciones, comercio electrónico, streaming e inteligencia artificial.
Adriana Rivera, directora ejecutiva de la MEXDC, subraya que el desafío no es solo técnico, sino también humano. Se necesita “fortalecer habilidades humanas, impulsar programas de formación práctica, alinear la academia con la industria y visibilizar un sector que (…) permanece mayormente desconocido para las nuevas generaciones”.
Y es que la expansión acelerada de centros de datos responde a la digitalización de servicios, la nube y la inteligencia artificial. México, por su cercanía con Estados Unidos y costos competitivos, se posiciona como centro estratégico.
Pero la infraestructura por sí sola no garantiza competitividad. Sin ingenieros capaces de diseñar sistemas eléctricos redundantes, operadores que gestionen cargas críticas o especialistas en eficiencia energética, el crecimiento podría quedarse en promesas.
Si el país logra alinear universidades, empresas y políticas públicas, el boom de centros de datos podría consolidarse como motor de empleo tecnológico, concluye el informe. Si no, la escasez de perfiles especializados podría convertirse en el principal freno de uno de los sectores clave para la economía digital mexicana.




