En tu recorrido por Tormentosa encontrarás cuerpos de quienes no pudieron contra el terror, pero su sacrificio no es en vano. Puedes absorber su sangre para sanarte, para adquirir más fuerza, pero cuando se trata de atacar, debes recargar tu arma sacrificando cuanta sangre estés dispuesto a dar; entre más ofrezcas, más munición te darán, así que no malgastes ninguna bala.

(Vermila Studios)
Aunque esta mecánica hace de Crisol algo ingenioso, no es aprovechada a su máximo potencial. Sentimos que pudieron hacer mucho más con las armas, las habilidades y el sacrificio de la sangre para crear una experiencia más personal entre cada jugador. Sin embargo, nos deja imaginar que una secuela u otro juego podrían trabajar este uso de la sangre y sacrificio con más atrevimiento.
¿Da miedo?
Aunque se presenta como un juego de horror a primera vista, en realidad está mucho más enfocado en la acción, semejante al tipo de juego que es BioShock. De hecho, es más propio referirse a Crisol como simulación inmersiva, con una exploración lineal que da prioridad a la narrativa a través de documentos y los espacios que recorres, que un juego de horror en primera persona como Resident Evil Village, por ejemplo.

(Vermila Studios)
El horror viene en cantidades bajas, así que aquellos que teman jugar a oscuras, no deben preocuparse tanto. Uno que otro susto, pero más énfasis en la acción y exploración de espacios contenidos.
Conclusiones
Crisol: Theater of Idols es un juego cuya mejor cualidad es evidente. Su diseño visual lo convierte en algo que el público latinoamericano querrá probar, y valdrá la pena por ello. No obstante, sus mecánicas, aunque interesantes, dejan algo que desear.
Es un buen juego indie con alto potencial de mejorar. El horror no tan denso lo vuelve más accesible para los jugadores, y las mecánicas de sacrificio y sangre son entretenidas aunque por un rato. La falta de variedad en enemigos y niveles puede ser tediosa por ratos, pero descubrir este universo hace que valga la pena darle una oportunidad.




