Desde la óptica del mercado, esta apuesta de Apple por los servicios también responde al estancamiento de la industria de smartphones. De acuerdo con IDC, el crecimiento global de teléfonos se ha desacelerado, con aumentos de apenas 2% en 2025 y proyecciones moderadas para este año, lo que limita el potencial de expansión basado únicamente en ventas de dispositivos.
En paralelo, Counterpoint Research señala que los usuarios están extendiendo el ciclo de vida de sus teléfonos, lo que reduce la frecuencia de compra y presiona a los fabricantes a encontrar nuevas fuentes de ingresos.
Ahí es donde Apple adelanta el terreno, ya que su estrategia no solo consiste en vender dispositivos, sino en monetizar la base instalada a través de servicios digitales. Es decir, si el hardware se encarece por factores como la RAM, la compañía puede compensar con ingresos de mayor margen.
Apple está bien posicionada frente a los proveedores
Otro factor clave que resalta TrendForce es que los grandes fabricantes se benefician de las alianzas a largo plazo con sus proveedores, lo que les permite asegurar más fácilmente una distribución estable de componentes, además de mantener precios competitivos, mientras que empresas más pequeñas no cuentan con la economía para enfrentar los aumentos de costos.
Eso sí, Apple no es totalmente inmune, pues en febrero aceptó que había perdido parte de su capacidad de negociación con el proveedor de memoria NAND Kioxia, por lo que ahora tiene que negociar los términos de su proveeduría cada seis meses en lugar de cada año.
A pesar de ello, la crisis de RAM es más manejable en comparación con empresas que dependen casi exclusivamente de la venta de hardware, pues mientras otros fabricantes podrían ver reducidos sus márgenes o enfrentar caídas en demanda por precios más altos, Apple cuenta con una base de ingresos recurrentes que actúa como colchón financiero.




