“Un estadio inteligente no es únicamente una pantalla gigante de alta definición. Es, por ejemplo, un ecosistema en el que los displays cambian mensajes según el momento del día, la puerta con mayor saturación o el perfil de la audiencia”, apuntó la especialista.
“Cada evento deportivo implica que las ciudades se tienen que volver más amigables con los turistas y la tecnología tiene todos los habilitantes para lograrlo”, señaló a Expansión Marcelo Castiglione, CEO de Sonda, una empresa integradora de tecnología que ha trabajado en la modernización del metrobús en México.
En los últimos torneos, la conectividad es parte esencial de la experiencia futbolística. Rusia 2018 apostó por la fortaleza del 4G y Qatar 2022 por el despliegue masivo de 5G para sostener transmisiones en vivo, pagos sin contacto y aplicaciones oficiales.
Para 2026, la FIFA establece como requisito la integración de redes LAN, cableado estructurado flexible y Wi-Fi de alta capacidad en estadios y zonas operativas.
Experiencias donde el celular del aficionado sirve para entrar, orientarse, recibir promociones o pedir alimentos y donde la nube concentra información operativa para coordinar al personal de seguridad, el de limpieza o la logística en general del estadio o recinto, con el fin de evitar multitudes o cuellos de botella.




