HP IQ, explicó Chaudhri durante el HP Imagine de este año, es una capa de IA que reside directamente en el equipo (procesada localmente mediante un modelo de 20,000 millones de parámetros), por lo que los datos no necesitan viajar a la nube para ser procesados.
Detrás de su diseño, mencionó, reside la idea de que las personas quieren utilizar la IA, sin embargo, la falta de gobernanza y seguridad para datos críticos en la nube se considera un obstáculo importante, además de que las personas trabajan en múltiples dispositivos (móviles, computadoras de escritorio y laptops).
Con eso en mente, IQ busca ser un agregador de experiencias que sea útil y ligero, detalló Chaudhri, quien trabajó en Apple y fue responsable de la interfaz de desbloqueo del primer iPhone. Es decir, el propósito de IQ es dar una herramienta justo en el sitio donde los usuarios siguen trabajando y no que compita con él.
Ante la pregunta de si IQ puede representar un competidor de otros chatbots, mencionó que Copilot, Claude o ChatGPT son herramientas sinérgicas junto a los dispositivos de HP, especialmente en entornos donde los trabajadores no pueden usar herramientas de nube por políticas de seguridad de datos. “La estrategia es construir una solución específica para ese segmento, obtener su retroalimentación y expandir IQ de manera reflexiva y con valor significativo”, comentó.
Aunque el enfoque actual es multiplicar la productividad y la precisión, para Bongiorno la pretensión también es añadir una «capa humana» a la tecnología y cuidar a las personas en sus procesos de trabajo al reducir el estrés que genera la fricción de tareas como estructurar conversaciones o minutas, permitiendo al usuario sentirse orgulloso de su trabajo en menos tiempo.
“Me siento una empleada diez veces más productiva gracias a estas herramientas», dijo Bongiorno. «Me siento mucho más feliz porque logré hacer algo en media hora que antes me llevaba muchas horas», concluyó en torno a lograr que la máquina haga el trabajo por el usuario.




