Bajo este diagnóstico, la empresa busca aplicar una infraestructura agéntica capaz de procesar hasta 10,000 millones de dólares mensuales antes de que termine el año. La diferencia, según Fernández está en habilitar sistemas que puedan decidir y ejecutar tareas de tesorería de forma autónoma, bajo parámetros definidos y con supervisión humana.
El costo de la «fricción invisible»
Además del costo, el método manual alimenta el riesgo de fraude, de acuerdo con los datos de Shinkansen, el 60% de los fraudes entre empresas en México nace de la alteración de datos bancarios de proveedores, un punto ciego que la validación automatizada elimina por completo al contrastar información en tiempo real con el SAT y el sistema bancario.
Empresas como Google Cloud plantearon el concepto de organizaciones “agénticas”, donde los sistemas ejecutan tareas de principio a fin. Durante el evento Google Cloud Next 2026 se repitió la idea de que la industria está pasando de la inteligencia artificial generativa, que responde o asiste, a una inteligencia artificial agéntica.
Un ejemplo de hacia dónde apuntan las grandes empresas es Gemini Enterprise Agent Platform, una capa que integra datos, aplicaciones y modelos de inteligencia artificial en un solo entorno, permitiendo construir, orquestar y gobernar estos agentes a escala. La propuesta incluye desde motores de ejecución hasta “catálogos de habilidades” y sistemas de control, con el objetivo de que las empresas pasen de pruebas aisladas a operaciones reales con IA.
En el mundo de las finanzas, Shinkansen materializa esta transición agéntica a través de tres pilares que ya operan en el mercado mexicano:
- Conciliación automática: El sistema clasifica discrepancias por sí mismo, lo que reduce el cierre financiero mensual de siete días a menos de 24 horas.
- Validación predictiva: Analiza patrones históricos de las cuentas beneficiarias y emite alertas ante comportamientos atípicos, como cambios recientes de CLABE o volúmenes inusuales.
- Optimización de liquidez: El software sugiere el momento exacto para ejecutar pagos, con el fin de maximizar el rendimiento de los saldos que hoy permanecen ociosos.




