«La principal barrera es la obsolescencia de los materiales», dice Galván. En ese contexto, el director general de Intelligent Chatbots apuesta por cambiar la forma en que los docentes se preparan para la prueba a través de PlaneaBot, una plataforma que inició como una herramienta para planear clases y que atualmente tiene más de 50 herramientas, todas construidas a partir de solicitudes directas de sus usuarios. El simulador del USICAMM es la adición más reciente, y en menos de un mes acumuló 4,489 usuarios, 75% son mujeres.
Jardines, cactus y algoritmos
El simulador del USICAMM funciona desde la web o por WhatsApp apoyado en inteligencia artificial. El usuario agrega un número, escribe «hola» y se abre un menú. «No nos interesa presumir que hay IA detrás, sino ocultarla de tal modo que facilite el uso», explica Galván.
La UNESCO señala que la inteligencia artificial en educación tiene potencial para personalizar el aprendizaje a escala, con la condición de que su implementación esté orientada a reducir brechas y no a ampliarlas.
Para usar el simulador es necesario crear un perfil, la plataforma detecta a qué proceso apunta el docente para determinar los temas relevantes. Luego viene una calibración de 30 reactivos donde el sistema identifica patrones como qué temas se le dificultan, qué tipos de pregunta maneja mejor (respuesta simple, casos, pregunta-trampa, relacionar columnas) y cuál es su ritmo de mejora. Con ese perfil construido, la IA ajusta en tiempo real los reactivos que presenta y actualiza los puntajes del usuario con cada respuesta.
Cada uno de los 36 temas del examen corresponde a un «jardín» dentro de la plataforma, una respuesta correcta planta una flor; una incorrecta, un cactus. Los jardines ocultan una imagen que se revela con la práctica sostenida. El sistema también otorga «vidas» para regresar y corregir errores, con periodicidad y límite, como en los videojuegos.
Cuando un docente termina una sesión, la plataforma no solo le revela qué respondió mal. Al cerrar cada práctica, el sistema compila las retroalimentaciones y genera una «miniclase» por tema, primero la explicación de la respuesta correcta, luego cinco párrafos sobre el marco normativo. Todo se empaqueta en PDF o se envía por WhatsApp para leerlo en el camino.




