De acuerdo con Lenovo, el socio tecnológico de la FIFA, el sistema se conoce como “Connected Ball Technology” y consiste en un sensor ubicado en el centro geométrico del balón por medio de tirantes elásticos. Dicho entramado permite que no se altere el peso ni el comportamiento aerodinámico de la pelota, algo fundamental para mantener la esencia del juego.
Este sensor incorpora la tecnología de un acelerómetro y un giroscopio, ambos capaces de registrar la aceleración, rotación y velocidad del balón en cada impacto, así como su movimiento en una frecuencia de 500 veces por segundo.
Dicha característica, señala la firma tecnológica, permite detectar incluso los contactos más sutiles con el balón, como el toque previo de Igor Matanovic que dejó en fuera de lugar a Pašalić e invalidó el empate de Croacia ante Portugal.
Asimismo, la información del toque se envía de forma inalámbrica a los sistemas de Video Assistant Referee (VAR) en menos de 75 milisegundos, lo que permite tomar decisiones precisas de forma prácticamente instantánea.




