El crecimiento proyectado para este mercado en la región tiene una tasa de expansión anual del 27.8%, y se estima que «para el 2033 este mercado valdrá 98,000 millones de dólares». Este dinamismo supera el promedio global del 23%, impulsado por una mayor conectividad y el privilegio de compartir un idioma común que facilita la distribución transfronteriza.
Mondragón enfatiza que este porcentaje refleja una industria con un «crecimiento acelerado» y este dinamismo se apoya en indicadores a nivel macro, como la penetración de smartphones y el aumento en los «niveles de confianza para transacciones de manera digital».
Uno de los mayores mitos que la industria está derribando es la necesidad de tener audiencias masivas para ser rentable. Según Pérez-Chow, «no se trata del número de seguidores, sino del engagement que tienen». La estadística muestra que el éxito financiero es accesible para comunidades medianas, ya que el «36% de los productores más avanzados (…) tienen hasta 50,000 seguidores», lo que demuestra que la conexión y la propuesta de valor superan a la fama superficial.
Lo que realmente genera resultados, afirma Mondragón, es la «autoridad de reconocimiento» y una «audiencia cautiva». De hecho, ejemplifica, un creador con una propuesta clara puede ver un «retorno de inversión en un mes o dos meses» sin necesidad de grandes inversiones en pauta, siempre que logre transmitir el valor de su conocimiento.
En promedio, los creadores en Hotmart con hasta 50,000 seguidores generaron una facturación de 250,000 dólares en los últimos 12 meses. En cambio, los rangos de ingresos por campañas para los influencers se estima en función de la cantidad de seguidores. Los nanoinfluencers (10k-100k seguidores), por ejemplo, pueden ganar entre 300 y 15,000 pesos por post; los macroinfluencers (100k – 1M seguidores) pueden generar entre 15,000 y 120,000 pesos por publicación; y los megainfluencers (+1M seguidores) llegan a cobrar más de 150,000 pesos por post.




