La funcionaria comentó ante medios locales que el ecosistema de semiconductores taiwanés se ha construido durante décadas y simplemente no es posible una reubicación, aunque su expansión hacia otros territorios, como EU, es viable y algo que está en curso.
Como muestra está el caso de TSMC, una empresa que ya destinó más de 65,000 millones de dólares en la fabricación de chips en Estados Unidos en los últimos años, además de que planea ampliar esta cifra a 165,000 millones de dólares, debido a su relación con clientes estadounidenses, como Apple y Nvidia, entre otros.
De hecho, analistas del sector han señalado que la relocalización de ese porcentaje en la cadena de suministro sería inviable por la teoría del “Escudo de Silicio”, la cual postula el papel fundamental del suministro de chips a nivel mundial como la principal salvaguardia de su autonomía ante un potencial ataque por parte de China.
China no podía quedar fuera de esta conversación. El gigante asiático, que considera a Taiwán como parte de su territorio, criticó el acuerdo diciendo que “solo drenará los intereses económicos de Taiwán”.




