Lo que empieza como una de las mejores campañas e historias en la saga Resident Evil, poco a poco se debilita. Los impresionantes escenarios a los que nos lleva resultaron más pequeños de lo que esperamos, como si el juego tuviera prisa por llevarte al siguiente nivel. Incluso si lo comparamos con las campañas de Biohazard y Village, es un juego muy corto.
Si bien las historias en los juegos de Resident Evil nunca se toman demasiado en serio, y siempre deleitan con el absurdo y la acción hollywoodense, al final suelen sostenerse como buenos argumentos a las que vale la pena apreciar a detalle. Lamentablemente, Requiem no hace eso en la segunda mitad del juego.
Existe muy buen fanservice que estamos seguros que traerá sonrisas y lágrimas a aquellos jugadores que a finales de los 90 e inicios de los 2000 se enamoraron de esta saga, pero tristemente es desaprovechado.

(Capcom)
La calidad del guión de Requiem nos recuerda a la de algunas de las películas animadas, y no a la maravilla que son Resident Evil 2, Resident Evil 4, Biohazard y Village, considerados por gran parte de la comunidad de fans como los mejores hasta ahora. La trama se llena de agujeros de guión, hace supuestos giros para “sorprendernos”, y lo único que consigue es ponernos los ojos en blanco y sentir pena por lo mal escrito que está.
Como nueva protagonista, Grace tiene un desarrollo casi inexistente. Frente a Ethan Winters, el héroe trágico de Biohazard y Village, Grace es un personaje blando y desnutrido. Leon, por su parte, es Leon; sus comentarios jocosos en medio de batallas y su encanto al desplazarse y pelear, nos recuerdan constantemente porque estamos enamorados de él desde 1998.
La historia pierde sentido, pero sobre todo, pierde grandiosas oportunidades para sorprender a fans, y hacer de Requiem algo único no solo para la saga, sino para los videojuegos como medio narrativo y artístico.
Espeluznante, pero hermoso
Capcom sigue luciéndose con el poder de sus motores gráficos, no obstante, les hizo falta atreverse mucho más en el diseño arquitectónico y el bestiario.
Aunque siempre agradecemos los escenarios laberínticos y claustrofóbicos típicos de la saga, donde un manejo magistral de iluminación hace toda la diferencia, sentimos que Requiem carece de personalidad.
Y es que si comparamos la casa de la familia Baker de RE7, la Aldea y el Castillo de Salazar en RE4, el Castillo Dimitrescu, la Casa Beneviento y la fábrica de Heisenberg de RE8, con los escenarios de Requiem, estos últimos palidecen bastante. No están mal, pero están lejos de ser tan memorables como los mencionados.



