El Inegi también expone que el uso de dispositivos conectados pasó de 27.6% en 2023 a 37.9% en 2025, lo que evidencia una integración cada vez más cotidiana a estas tecnologías.
El punto de entrada para la mayoría de las personas son los asistentes de voz, que funcionan a través de bocinas como centro de control de otros dispositivos. Según datos de la consultora The Competitive Intelligence Unit (The Ciu), esta categoría concentra el mayor nivel de adopción dentro del hogar inteligente, con 63.6%.
A partir de ahí, el usuario puede empezar con tareas simples y útiles como reproducir música, pedir que se agreguen productos a una lista de compras o establecer recordatorios. En el mercado mexicano, un dispositivo como el Echo Dot Pop (mejor conocido como Alexa), se puede encontrar desde 999 pesos, mientras que un Google Home Mini ronda los 1,000 pesos.
El siguiente escalón es la iluminación inteligente, que además de ser fácil de instalar, representa un cambio perceptible inmediato para el usuario, pues esta permite encender, apagar o regular la intensidad de las luces desde el celular o con la voz a través del asistente de voz antes mencionado, lo que transforma la dinámica del hogar sin requerir modificaciones complejas.
De acuerdo con el Inegi, un hogar mexicano tiene en promedio siete focos, lo que permite dimensionar el gasto requerido. En opciones accesibles, un paquete de tres focos inteligentes Wi-Fi de Steren cuesta 499 pesos, por lo que cubrir toda la casa implicaría comprar tres paquetes, es decir, una inversión aproximada de 1,497 pesos, con un costo cercano a 213 pesos por foco.
En una gama más alta, un kit de cuatro focos Philips Hue cuesta 1,304 pesos; para cubrir siete focos se necesitarían dos paquetes, con un total de 2,608 pesos, lo que eleva el costo unitario a unos 326 pesos por foco.




