El señalamiento ocurre tras la tercera mesa de diálogo sostenida el pasado 23 de abril con autoridades de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y la Secretaría de Gobernación (Segob), así como con representantes del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Aunque el proceso fue instruido desde diciembre de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, los conversatorios comenzaron hasta finales de marzo de este año y, hasta ahora, no derivaron en una propuesta concreta.
La falta de claridad se da en medio de tensiones regulatorias y alianzas controvertidas. En abril, la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi) y el gobierno capitalino declararon ilegal la alianza entre la agrupación MX Taxi y Uber, al considerar que contraviene las condiciones de las concesiones.
Aeropuertos, estadios y zonas turísticas serán la primera impresión para millones de visitantes. Solo el AICM movilizó 44 millones de pasajeros el último año, una cifra que crecerá con la llegada de al menos 5.5 millones de turistas adicionales durante el torneo. En este escenario, la movilidad se vuelve una pieza crítica de la experiencia, especialmente ante antecedentes recientes de bloqueos de taxistas en accesos a la terminal.
En marzo, Sheinbaum reconoció que el conflicto entre taxis concesionados y plataformas radica, en parte, en las diferencias regulatorias, pues mientras los primeros pagan derechos para operar dentro del aeropuerto, las apps no lo hacen, lo que les permite ofrecer tarifas más competitivas. Como posible salida, se planteó habilitar zonas más alejadas dentro del aeropuerto para las plataformas, dejando el acceso directo a pasajeros a los taxis tradicionales; sin embargo, el esquema no ha sido formalizado ni detallado.




