Kim Min-seok, primer ministro surcoreano, dijo el domingo que el gobierno también explorará todas las posibles medidas de respuestas, las cuales incluyen “ajustes de emergencia”, en caso de que la huelga pueda provocar “daños significativos”.
Para él, las negociaciones de esta semana representan la última oportunidad de evitar la huelga y agregó que desde el Ministerio de Trabajo se puede invocar a una suspensión de 30 días si es que prevén que la disputa dañe a la economía del país.
Según las previsiones del gobierno, se estiman pérdidas directas de 1 billón de wones (alrededor de 664.7 millones de dólares), aunque esta cifra podría subir hasta 100 billones de wones si también se afecta la producción de chips de la compañía.
El ministro de Finanzas de Corea del Sur, Koo Yun Cheol, dijo en una publicación de X la semana pasada que Samsung es una empresa importante y, por lo tanto, el mundo estaba vigilando lo que sucedía con ella y que “los ataques nunca deben ocurrir bajo ninguna circunstancia”.
“Teniendo en cuenta la situación actual de la dirección y su impacto en la economía nacional, tanto los trabajadores como la dirección deben seguir esforzándose por lograr negociaciones basadas en principios”, dijo Cheol.
Por su parte, el presidente de Samsung, Lee Jae-young, emitió una disculpa pública a los clientes en todo el mundo por generar “preocupación y ansiedad”, según recogieron medios locales.




